Grünhauser Abtsberg vs Herrenberg 1989
02 maig 2007
No hace mucho que surgió, a raíz de los comentarios en un post de nuestro amigo Víctor en Polakia, la idea de hacer una cata comparativa de dos de los pagos más afamados del Weingut Maximin Grünhaus: el Abtsberg o "pago del abad" y el Herrenberg o el "pago de los señores".Dicho y hecho. Era una excusa perfecta para descorchar unos vinos. Como tampoco esta la cosa para ir directamente a la "sesuda" cata comparativa, empezamos la sesión con un champagne, como no.
Collard-Chardelle Brut Millésime 1986: El dominio Collard-Chardelle se asienta en la población Villers sous Chatillon y cuenta con 8,5 hectáreas en pleno Vallée de la Marne. Se caracteriza por sus cuvées con la Pinot Meunier como variedad mayoritaria y sus vinificaciones en grandes toneles de madera, una práctica poco extendida hoy en día en la zona. Para más detalles visitad su página web en la que podréis ver estupendas fotografías de estos toneles. Nosotros nos centraremos en este Brut Millésime del 86: un ejemplar con un cupage mayoritario de Pinot Meunier (70%), y el resto repartido entre la Chardonnay (20%) y la Pinot Noir (10%). De color dorado con tonos piel de cebolla y carbónico de burbuja pequeña y aún rápida. No sabemos la fecha de degüelle pero nuestros cálculos por la contracción del tapón nos la sitúan en torno a los dos años. En nariz un poco reducido al inicio. Con el aire fruta amarilla bien evolucionada, confitura, fruta escarchada, toques amielados, azúcar quemado. En boca bien vinoso, con cierta tanicidad, aunque sedoso y amable. Un vino maduro, bien equilibrado en acidez y que nos puede deparar grandes jornadas.
Y seguimos ya con un Riesling, pero no salimos aún de Francia.
Trimbach Riesling Clos Sainte Hune 1993: Un alsaciano, el Alsaciano. Mítica parcela, mítico productor: 1,3 hectáreas en Hunawihr, a escasos quilómetros del Rhin y de la Alemania más occidental. Puro Riesling. Un vino que ya llevaba decantado unas dos horas cuando lo catamos y que no dejó de evolucionar mientras quedó una gota. Al inicio inexpresivo, muy cerrado, con incluso alguna nota en nariz poco franca, de fósforo, de cerilla sin encender. Pero eso cambió enseguida y se quedaron las notas de finos hidrocarburos, limpios, con un fondo muy complejo de cítricos, fruta amarilla, miel, parmesano y heno. Incluso maderas aromáticas, cedro, madera de balsa. En boca inmenso, con la estructura cítrica de la nariz evolucionando hacía poderosas notas de miel. Sin amargores, sin astringencias, suave y sedoso. Largo y complejo. Sin duda enorme, un clásico, que casi deja la "comparativa posterior" sin argumentos. Ya veréis.
Y por fin los alemanes, del ruwer, en la parte alta del mosela, cerca de la ciudad de Trier. Y de uno de nuestros productores favoritos: C. von Schubert'sche Gutsverwaltung Maximin Grünhaus. Y dos Auslese. Y los dos del 1989. Pero de pagos distintos: Abtsberg y Herrenberg.
La Teoría
- Abtsberg: del Abad, una parcela de inclinada pendiente de exposición sur a orillas del Ruwer, cerca de la población de Mertesdorf. Pizarra azul desmoronada proveniente del periodo devoniano. Unas 14 hectáreas de riesling. El pago se caracteriza por su pendiente escarpada y por ser más pedregoso que sus hermanos. En general produce vinos muy vivos y estructurados que si bien pueden mostrarse austeros de jóvenes envejecen de manera envidiable durante décadas.
- Herrenberg: del (de los) Señor (es), una ladera inclinada de exposición sur, también a orillas del Ruwer, pero esta vez con el predominio de la pizarra roja. Unas 19 hectáreas. Los vinos suelen ser más golosos y frutales que los de Abtsberg, y quizás por ello, con menos capacidad de guarda. En años secos pueden producir excelentes vinos que pueden superar incluso a los del Abad.
- La añada: según Stephen Brooks y su "Wines of Germany", la añada de 1989 fue buena en el Mosela, quizás menos afectada de Botrytis que sus vecinos del Rheingau gracias al tiempo seco y estable de mediados de noviembre. Por esa razón, la mayoría de la cosecha fue de Spätlese, aunque muchas bodegas produjeron BA i TBA con fruta botrytizada con relativa antelación. Las uvas maduraron muy bien, dando vinos con la acidez relativamente baja. Eso hace dudar de su capacidad de guarda a largo plazo pero más que suficiente para unas décadas.
La práctica
Maximin Grünhaus Abtsberg Riesling Auslese 1989: Un vino que fue abierto con unas 5 horas de antelación. Color amarillo con tonos dorados, no muy intensos y considerablemente más ligeros que los de su hermano. En nariz fino, elegante, petroleando a raudales, aunque con un intermitente y feo aroma de TCA. Corchado. ¡Vaya por Dios! La comparativa didáctica a tomar viento. Aún así, y muy a pesar del a ratos pestilente TCA, pudimos adivinar las características generales de este vino. Buena intensidad aromática, fino y elegante, muy mineral. En boca bien de acidez, con el dulzor presente pero decreciendo como ya hemos notado en otros Auslese añejos. Vivo y en forma para unos años mas.
Maximin Grünhaus Herrenberg Riesling Auslese 1989: También abierto con suficiente antelación para presentarlo en su punto. De color mucho más dorado, con mas evolución. Potente, muy potente, fruta en confitura, petróleo, flores, azahar, dulce de membrillo. Un vino mucho más rudo, y ciertamente menos elegante, pero no por ello desdeñable. Un buen ejemplar de Riesling con 18 años en botella.
Claro, la comparativa inicial nos quedó coja y por ello el debate en la mesa se centró inesperadamente en otra interesante comparación: Alsacia vs Alemania. Qué si los alemanes son más minerales, qué si los alsacianos mas complejos... Lo que quedó claro es que la "lucha" era desigual: un alsaciano del 93 de alta gama, complejo y puro, contra un "modesto" Herrenberg, que si bien era todo bondades, no lograba salir airoso de la injusta comparativa. Rápidamente quedó emplazada otra convocatoria. Con vinos de la misma gama, y por supuesto misma añada. La suerte está echada.
Estintobásico©2007
Etiquetes de comentaris: 1989, Alemania, Francia
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